S
i usamos Google en nuestro navegador y escribimos en el buscador “niño obeso de Orense”, aparecerán ante nuestros ojos un total de cincuenta y cinco mil doscientas entradas. La primera, a día de hoy, incluso nos da su nombre, Moisés. De él también sabemos la edad, nueve años, donde vive, conocemos a sus padres, le hemos visto el cuerpo, sabemos su color de pelo e incluso la forma de su cabeza. Es curioso, sin embargo, como los medios de comunicación, seguramente obligados por la ley, tapan o difuminan las caras de los menores para que estas no aparezcan en televisión, para que no puedan ser, imagino, víctimas de señales con el dedo, mofa o escarnio general, como si alguien que sabe quien es no pudiera deducirlo con el resto de información, para mofarse, señalando con el dedo y pregonando a los cuatro vientos, gritar: “mira mamá! El niño obeso de Orense!”
Un buen psicólogo infantil seguramente podría ahondar mucho más que yo a la hora de analizar como eso puede calar en la mente de un niño, pero imagino que personalmente lo marcará para el resto de su vida y supongo, sin temor a equivocarme, que si este niño consigue salir de su problema, hacer músculo y llegar a convertirse en Mister Universo… seguirá siendo para todo aquél que lo conozca el “niño obeso de Orense”.
De hecho, con lo cachondos que son los gallegos, imagino que pronto empezarán a utilizar la historia para que sus hijos e hijas sean obedientes y no hagan trastadas. “Si no te portas bien vendrá el niño obeso de Orense y se te comerá!” dirán, haciendo de este pobre chaval el nuevo “coco” del siglo veintiuno.
En fin, que a la hora de decir según que, los medios de comunicación podrían cortarse un poco, porque a este niño lo están marcando de por vida y lo único que quiere es estar tranquilo y con sus padres… dejemos que el “coco” siga siendo el “coco”.

8 diciembre 2009 a las 17:05 |
A mi todo el espectáculo que se montó alrededor de este pobre crío (incluso el que montaron sus padres) me pareció eso, un circo mediático. Si los medios de comunicación tienen algún código de autoregulación pactado por algún sitio y que desconozco, se lo están pasando por el orto hasta la saciedad